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Malta: La Valeta en la noche (1)

El edificio de entrada a Valleta. Malta – Nikon D3s, 14-24 f2,8, ISO 200, f9, 3s., trípode – © Juan Luis Polo

El sabor fotográfico de La Valeta cambia por completo del día a la noche. La Valeta, junto con otros lugares monumentales de Malta, bien merecen una sesión nocturna para sacarle partido a la iluminación de sus edificios. Lo ideal es conseguir estar a la hora azul. Pero si no es posible, todavía nos dará mucho juego el contraste de iluminación.

Desde su bahía se puede recoger la iluminación de los monumentos de Birgu y Victoriosa y el contraste lo ponen el mar y el cielo. El lugar ideal es el parque que se sitúa justo encima de la bahía desde el que podemos sacarle “punta” a un buen número de motivos. Pero un paseo por sus calles nos dejará también un buen número de fotos disponibles. La iluminación está muy cuidada y eso permite jugar con muchas posibilidades.

Un trípode, ya os podéis imaginar, es sencillamente imprescindible.

La bahía de Valleta. Malta – Nikon D3s, 14-24 f2,8, ISO 2200, f8, 0.8s., trípode – © Juan Luis Polo

Más info | Web de Malta

Malta: retratos en el mercado de Marsaxlokk

Fíjate que pez. Marsaxlokk, Malta – Nikon D3s, 24-120 VR, ISO 800, f11, 1/320 – © Juan Luis Polo

Marsaxlokk, pueblo pesquero de impronunciable nombre, es uno de los más típicos que se pueden encontrar en un recorrido por Malta. Y es imprescindible planificar una parada en él, sobre todo si os coincide con el mercado que se celebra allí. El pueblo es pequeño, lleno de rincones pintorescos pero yo destacaría la decoración y construcción de sus barcas típicas conocidas como Luzzu y Kajik. Pintadas con colores muy vivos, son fotogénicas por definición.

Pero donde se pueden encontrar los mejores momentos, es cuando te sumerges entre los puestos de venta, sobre todo los del pescado. Las oportunidades de conseguir retratos únicos están garantizadas.

Pescado en estado de revista. Marsaxlokk, Malta – Nikon D3s, 24-120 VR, ISO 800, f11, 1/50 – © Juan Luis Polo

Me llamó la atención que la tarea respecto del pescado estaba claramente divida en sexos: los hombre pescan y son las mujeres las que se encargan de vender las piezas en el mercado. También me llamó la atención lo curtidas que estaban las mujeres que allí trabajaban. Denotaban años de trabajo y a pesar de ello mostraban simpatía con los visitantes.

Realizar fotos a personas en un espacio tan angosto, requiere de un acercamiento previo y habitualmente hay que pedir permiso. No me lo negaron en ningún momento, al contrario. Con todo si decides tomar fotos, trata de ser lo menos intrusivo posible y eso requiere llevar la cámara a punto, tener claro cuál es la escena y haber previsualizado como hacer la foto. En la fotografía de reportajes, hay que tratar de llevar la mayor parte de los deberes hechos, de lo contrario se escaparán buenas oportunidades.

Redes humanas. Marsaxlokk, Malta – Nikon D3s, 24-120 VR, ISO 560, f7,1, 1/250 – © Juan Luis Polo

En definitiva un lugar muy interesante Marsaxolokk, por los motivos a fotografiar y por poder pasear por el mercado del pescado, que ya es una experiencia en sí.

La aproximación de Inés, una de mis compañeros de viaje, a Marsaxlokk | Mis viajes por ahí

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Malta: un marcado acento británico

El soldado maltés. Valleta, Malta – Nikon D3s, 14-24 f2,8, ISO 200, f11, 1/500, SB 600 – © Juan Luis Polo

“En 1530, ocho años después de haber salido de Rodas, Carlos I de España — con el beneplácito de Clemente VII — cedió a la Orden las islas de Malta, Gozo y Comino, así como Trípoli. La intención era proteger el Mediterráneo occidental de la avanzada otomana, la cual en 1534 ya había conquistado la ciudad de Túnez. Por su parte, la Orden debía permanecer neutral en las guerras entre naciones cristianas.”

Wikipedia

A pesar de ser cedida con acento español, el actual sabor del archipiélago de Malta es inglés. Muchos detalles indican que la isla ha estado bajo el paraguas británico hasta su independencia el 21 de septiembre de 1964. Y ese sabor entremezclado por los vestigios de la etapa española hace de Malta un lugar muy fotogénico cuando de sacarle rendimiento en imágenes se trata.

En este caso una foto en la que el flash jugó un papel imprescindible, para conjugar en la misma imagen un sol en todo su apogeo junto con la imagen del soldado, no era tal, a pleno contraluz. Un SB 600 de Nikon tuvo la culpa.

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Malta: la ruta fotográfica perfecta

Gozo, Comino, Malta: tres islas, un destino – Olympus PEN EP-1, 14-42, ISO 400, f10, 1/500 – © Juan Luis Polo

Todo comenzaba cuando proponíamos un reto a todo aquel que quisiera participar, consistente en que convenciesen al departamento de turismo de Malta (MTA) de que eran los candidatos ideales para ganarse la invitación a un viaje durante cuatro días a Malta. Ese viaje tuvo lugar el pasado 27 de noviembre y dio mucho juego a las cuatro personas que acudimos: Inés, Ricardo, Diego y yo. Cuatro días muy intensos, bien aprovechados al estar orientado a la fotografía, con rutas específicas para ello y sobre todo, un ambiente estupendo.

Malta me ha sorprendido gratamente: es muy monumental, tiene sabor histórico que recoger y sobre todo, un buen número de parajes naturales para plasmarlos en fotografías, con el mar como invitado constante. La gastronomía está a buen nivel y los lugares a visitar se recorren fácilmente, gracias a un transporte público abundante. Lo iremos descubriendo en próximas entregas: estos meses que viene Enfocando tendrá sabor maltés, como no podía ser de otra manera ;)

Más información | Ruta fotográfica perfecta en Malta

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Otoño, ese otro color en el Hayedo de la Tejera Negra

Unidos hacia el cielo. Tejera Negra, Guadalajara – Nikon D3s, 14-24 f2,8, ISO 200, f11, 1/100 – © Juan Luis Polo

Otoño es sinónimo de oportunidades para la fotografía. La luz es más suave, el sol se mueve más bajo y sobre todo el paisaje muestra otro aspecto, capaz de sacarnos de la rutina visual. El Hayedo de la Tejera Negra en Guadalajara es uno de mis lugares preferidos para visitar en ésta época del año. El Haya es un árbol con un colorido muy característico en estas fechas, que abre un buen montón de oportunidades para jugar con el color.

Sumado a esto que este parque natural es una delicia para los sentidos y que un paseo otoñal por sus caminos, ayudan a reconciliarse con el mundo que a diario nos empeñamos en desdeñar y destruir, la experiencia es muy recomendable.

Como el peso es una de la cuestiones que condicionan una caminata por un lugar así, suelo ajustarlo al máximo, con un cuerpo de una reflex, un zoom angular y un macro. Nuestra espalda nos lo agradecerá ;)

La ruta fotográfica perfecta: ¿qué equipo te llevarías?

La cámara de otro siglo © Juan Luis Polo

Seguimos preparando el viaje a Malta y elegir el equipo que llevarse es un bonito quebradero de cabeza, sobre todo si uno tiene un equipo amplio, porque no puede llevarse todo y toca descartar parte. ¿Pero qué parte?

La cámara En mi caso la reflex que tengo en este momento, una Nikon D3s. Pesada y versátil a partes iguales y con el añadido de que graba vídeo a 720p, con lo cual “dobla” su función. Hace unos años la respuesta a este tipo de cuestión siempre era la misma: una reflex si buscas calidad y versatilidad a la hora de decidir las fotos. A día de hoy con la evolución que estamos viendo, me atrevería a afirmar que una reflex no es la única manera de conseguirlo.

¿Un segundo cuerpo? En mi caso la segunda cámara será una Olympus PEN E-1. Nunca me ha gustado viajar con una sóla cámara: la probabilidad de que tengamos algún percance y nos quedemos sin poder hacer fotos está presente. Así que lo mejor es utilizar “cinturón y tirantes”.

Objetivos: habitualmente viajo con un superangular (14-24mm) y un teleobjetivo (70-300mm). Y para todo lo demás, un 50mm luminoso. Pero si te encuentras más cómodo en la banda media (entre los 24-28 y los 70 – 135) un objetivo que cubra esas focales es siempre una apuesta segura y que nos permite estar preparados ante cualquier eventualidad. Recientemente he añadido a mi colección un 24-120 de Nikon y me parece una focal muy práctica, sobre todo a la hora de grabar vídeo.

Flash: viene de viaje conmigo, porque nunca se sabe si tendrá uso o no, pero si lo tiene y no lo llevas…

¿Tarjetas y almacenamiento? en mi caso sumo 40 GB repartidos en tarjetas de 8GB. Una vez más a día de hoy tienes todas los sabores y capacidades disponibles, así que dar con número perfecto es fácil. Sin embargo, para cuatro días se quedan cortos, así que lo ideal es contar con un sistema de almacenamiento que permita “volcar” las fotos y tenerlas a buen recaudo. Yo uso un netbook con 120 GB de disco duro que además de pesar poco y abultar menos, me sirve para tareas básicas como conectarme a internet.

Trípode: nunca sin mi trípode. Lección aprendida años atrás en mi primer “Petra by night”: En mi caso un Manfrotto 190 con rótula RC486. El trípode lo meto en la maleta y a volar a su destino. Una vez allí, viaja conmigo.

Bolsa de transporte. Yo he optado por un modelo de KATA, la rucksack DR-467, para volar al destino: me permite llevar el portátil junto con el resto del equipo fotográfico. Pero cuando llego, la bolsa que uso es una Lowepro Reporter 200 para acceder más rápido al equipo.

Al final y tras mucho años de viajes a mis espaldas siempre un llevo más de lo que realmente necesitaré, pero salvo que el viaje sepas que lo vas a repetir cuando quieras, es preferible llevar algo más de la cuenta “por si acaso” surge esa oportunidad y no hay opción a aprovecharla. Son días duros respecto al peso que hay que cargar, pero es preferible no dejar nada al azar ;)

Concurso “La ruta fotográfica perfecta” | Blog de descubremalta.com