Hace un mes “caí” en la web de Craft & Vision, que vende ebooks relativos a fotografía y vídeo y me decidí a comprar varios de ellos. Empecé leyendo el que firma David duChemin relativo a la visión en fotografía. David escribe un blog con regularidad y parte de los contenidos de su blog son los que puedes encontrar en el ebook. En términos generales me ha parecido una lectura enriquecedora, porque se centra en algo en lo que creo a pies juntillas después de 20 años haciendo fotos: la visión es básica.
David une “visión” a un concepto tan básico como pasión. Nuestra fotografía no será fascinante si no la llenamos de pasión y trabajo duro: tiene que ser lo que respiramos, comemos, lo que más nos gusta, lo que nos hace repetir una foto una y otra vez hasta que refleja nuestra visión… no es fácil hacer de nuestras fotos un “arte”, un producto que sea reconocido como tal.
Muchos de las personas enganchadas a la fotografía ponen grandes dosis de pasión en como van a adquirir éste o aquel objetivo, cómo van a conseguir ésta o aquella cámara, como van a mejorar su post-proceso con éste o aquel ordenador más potente… coincido plenamente con David cuando comenta que eso no es fotografía, son compras, adquisiciones que nos dan placer, pero no tienen que ver con la fotografía como medio de mostrar nuestra visión. No hay atajos en esto de la fotografía entendida como resultado, no hay más que horas, esfuerzo, trabajo, reflexión, aprendizaje de la visión de otros fotógrafos… desgraciadamente los atajos que los fabricantes de equipo nos venden, no funcionan para ir en esta dirección.
Adictos al “cómo” y no al “por qué”: otra de las reflexiones que me llaman la atención de este libro es acerca de como los aficionados a la fotografía estamos siempre pendientes del “cómo” se hizo ésta o aquella imagen en vez de “por qué”. Más atentos a que equipo o velocidad se utilizó que al motivo detrás de la toma de una fotografía. Dejando de lado la visión, la pasión que nos debería alimentar, en pos de la afición por la tecnología.
Unas reflexiones que me apetecía compartir con vosotros sobre que nos motiva o podría motivar a perseguir de manera casi “enfermiza” que cada foto sea un reflejo de nuestra forma de ver las cosas, de nuestros pensamientos, en definitiva menos unido al tipo de cámara que usamos y más cercano a nuestra forma de ver las cosas: única. Porque en el fondo esa es la clave, en mi opinión: somos únicos y podemos reflejarlo en nuestras imágenes. Eso sí: será un duro trabajo ;-)
La última entrada que había hasta hoy publicada en este blog es de hace más de dos meses, en concreto del 26 de mayo. Sin embargo tiempo más atrás, en concreto el 24 de abril, la carretera que ilustra esta entrada en Guadalajara, estuvo a punto de dejarme sin volver a escribir nunca más nuevas páginas en mi vida.
Me gusta la bicicleta desde que monté en ella por primera vez hace más tiempo del que soy capaz de recordar y practico el ciclismo de manera regular, en carretera y en montaña. El día 24 salí como un día más de fin de semana a recorrer 50 km en la mañana de ese día. Y cuando apenas me quedaban 4 km para llegar a mi destino, mi memoria no es capaz de recordar nada más de ese viaje. Mi siguiente recuerdo fue despertarme en una cama de la UCI del hospital Universitario de Guadalajara, postrado y con suficientes lesiones como para que los meses siguientes los pasase muy entretenido, tratando de recuperarme.
Para alguien que jamás ha tenido un accidente, saborear esa situación es la experiencia más intensa que pueda imaginar. Después de varios días en la UCI y varios más hospitalizado en planta, me dieron un alta médica condicionada a seguir un exhaustivo plan de vigilancia médica por especialistas, para no dejar ningún aspecto de mi recuperación al azar. Comenzaban días de dolores intensos y pertinaces, calmantes de los más variados sabores, pruebas médicas consecutivas y la esperanza de recuperar mi perdida vitalidad. Vaya por delante que todos los especialistas médicos han sido unánimes: he tenido mucha suerte. Con una caída como la que sufrí la consecuencias podrían haber sido tremendas. Sin embargo salí bien parado con varias lesiones a las que sólo les hará falta tiempo para que cicatricen.
Mi familia… si hay alguien que ha sufrido en primera persona los momentos más trágicos, entre ellos tener que hacer frente a las noticias sobre mi diagnóstico, tan grave en los primeros momentos, ha sido mi familia. Ellos son con diferencia mi parte más fuerte, la que me hace ser como soy, la que hace que cada día merezca la pena ser disfrutado de manera contundente. Nunca podré compensarles por lo que han pasado. Nada habría sido igual sin ellos.
Y ahora a seguir hacia adelante, con las cosas que me siguen ilusionando, como es compartir lo poco que sé sobre fotografía en este espacio camino ya de su tercer aniversario, tan querido para mí por la magnífica aportación de las personas que lo visitáis. Gracias a todos los que me leéis porque lo creáis o no, formáis parte de las razones poderosas que me han hecho seguir hacia adelante, sin pensar ni por un momento más en lo que ocurrió.
Tiempo de “volver al trabajo” de alimentar éste y otros espacios con fuerzas renovadas. Nos leemos ;)
El mapa de las manos. Madrid enero 2010 – Nikon D3s, AF-S 24-70 f2,8G ED, ISO 400, f2,8, 1/40 s
Las manos de las personas hablan. Éstas en concreto, con muchos años ya por delante, cuentan una historia de esfuerzo, de sacrificios para salir adelante en la España de hace ya muchos años, que a día de hoy cuesta imaginarse como debió ser. Pero también cuenta la historia de muchas alegrías con su familia, sus hijas, yernos y nietos.
Las manos son un fantástico motivo para ser fotografiado, en este caso con el objetivo a plena abertura y con luz de una ventana. Simple y efectivo.
Para todos los lectores de Enfocando y los amigos que tengo la fortuna de ir conociendo en este camino. Qué sigamos viendo fotos y vídeos, que podamos compartir pequeños y grandes momentos de emociones.
En coche por el desierto del Wadi Rum, Jordania mayo 05
Un año de conversación y fotos. Cuando nació Enfocando en octubre de 2007 sentía una irremediable necesidad de mostrar fotografías y hablar sobre ellas. Un año después, el interés sigue y me mantiene al pie del cañón. Enfocando es muy diferente a mi otro blog eTc, profesional y muy exigente en cuanto a los contenidos. Este es un sitio tranquilo, para ver fotos y para intercambiar conocimientos, pero sin complicaciones.
Y así espero que siga siendo durante mucho tiempo, el que todos vosotros queráis. Gracias por estar ahí y leerme.
Por cierto, ya que estabamos el equipo de Tc me ha regalado un nuevo tema para Wordpress, esta vez diseñado a la medida de mis inquietudes. Espero que os guste ;-)