La cámara siempre a punto por si en algún momento le alcanza a uno la musa que le proporcione la inspiración. Teníamos una vuelta larga de casi 400 km desde Aqaba hasta Amán y muchas escenas pasando por delante de mí, que de una u otra forma me incitaban a recogerlas en una foto.
Tienen algo de onírico si me permitís la licencia, de ese duermevela que al final el viaje en coche te termina produciendo. La D700 con el 14-24 y una sensibilidad de 6400 ISO y lo que salga, lo que se vaya encontrando. Eso sí, con ajustes buscados para conseguir el efecto: buscando en todo momento que el movimiento no saliese congelado.








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