Proa a la noche

La iglesia poniendo proa a la noche, Gerona agosto 05

Hay una cosa básica a tener en cuenta cuando se realizan fotos de noche de edificios iluminados artificialmente: la temperatura de color. Nuestro ojo nos engaña y nos presenta como blanco lo que no lo es. El sensor de la cámara fotográfica sí es sensible a la temperatura de color, con lo cual tendremos diferente “color” entre lo iluminado y el cielo: éste tendrá una temperatura fría, azul y el edificio caliente, naranja. Así que sí ese es el efecto que buscamos, lo tendremos garantizado. También es conveniente no esperar a cuando la noche sea cerrada, porque entonces el cielo será negro.

La toma está realizada con una Canon 1D mk2, con un 17-40L, velocidad de 1/16 s, apertura f4 e ISO 1600. Disparada a pulso.

Categorías: Nocturnas
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Hay 3 comentarios

#1 Miguel enviado el 02.05.08 #7:15 am

Hay amigos fotógrafos que me dicen que hago una burrada al no tocar la temperatura de color de las fotos, pero, si en una habitación hay una bombila de tungsteno que tiñe las paredes de amarillo, ¿por qué nos empeñamos en pasar las paredes a un blanco neutro?…¿no “se ve” amarillo?

Prefiero dejar el color tal cual se ve…

#2 Consultor Anónimo enviado el 02.05.08 #3:21 pm

Joé, pues qué buen pulso… yo si no es a base de trípode soy incapaz de sacar fotos con esas velocidades (incluso con más lentas)

#3 JuanLuis enviado el 02.07.08 #9:55 am

Raúl: y aparte del pulso… ¿te gusta? ;-)

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