18 Agosto 2010 | Publicado por Juan Luis Polo
Santander, 2010 – Nikon D3s, Nikkor 70-300 VR, ISO 6400, f11, 1/8
Vacía tu mente. Libérate de las formas. Como el agua. Pon agua en una botella y será la botella. Ponla en una tetera y será la tetera. El agua puede fluir… o puede golpear. Sé agua amigo. Bruce Lee
Casi podría decirse lo mismo a la hora de conseguir una fotografía: vacía tu mente, olvídate de los MP y de toda la parafernalia y deja que la idea fluya a través tuyo. De esta foto me llamó la atención como el agua se encuentra con la roca y adopta la forma perfecta para volver a retirarse. El agua como decía Bruce Lee en la mítica entrevista, puede fluir o puede golpear. Y de ambas situaciones traté de reflejar una imagen que me parecía hipnótica. La hora del día conseguía dejar en tonos muy básicos el color del agua y de la roca.
16 Agosto 2010 | Publicado por Juan Luis Polo

Hace un mes “caí” en la web de Craft & Vision, que vende ebooks relativos a fotografía y vídeo y me decidí a comprar varios de ellos. Empecé leyendo el que firma David duChemin relativo a la visión en fotografía. David escribe un blog con regularidad y parte de los contenidos de su blog son los que puedes encontrar en el ebook. En términos generales me ha parecido una lectura enriquecedora, porque se centra en algo en lo que creo a pies juntillas después de 20 años haciendo fotos: la visión es básica.
David une “visión” a un concepto tan básico como pasión. Nuestra fotografía no será fascinante si no la llenamos de pasión y trabajo duro: tiene que ser lo que respiramos, comemos, lo que más nos gusta, lo que nos hace repetir una foto una y otra vez hasta que refleja nuestra visión… no es fácil hacer de nuestras fotos un “arte”, un producto que sea reconocido como tal.
Muchos de las personas enganchadas a la fotografía ponen grandes dosis de pasión en como van a adquirir éste o aquel objetivo, cómo van a conseguir ésta o aquella cámara, como van a mejorar su post-proceso con éste o aquel ordenador más potente… coincido plenamente con David cuando comenta que eso no es fotografía, son compras, adquisiciones que nos dan placer, pero no tienen que ver con la fotografía como medio de mostrar nuestra visión. No hay atajos en esto de la fotografía entendida como resultado, no hay más que horas, esfuerzo, trabajo, reflexión, aprendizaje de la visión de otros fotógrafos… desgraciadamente los atajos que los fabricantes de equipo nos venden, no funcionan para ir en esta dirección.
Adictos al “cómo” y no al “por qué”: otra de las reflexiones que me llaman la atención de este libro es acerca de como los aficionados a la fotografía estamos siempre pendientes del “cómo” se hizo ésta o aquella imagen en vez de “por qué”. Más atentos a que equipo o velocidad se utilizó que al motivo detrás de la toma de una fotografía. Dejando de lado la visión, la pasión que nos debería alimentar, en pos de la afición por la tecnología.
Unas reflexiones que me apetecía compartir con vosotros sobre que nos motiva o podría motivar a perseguir de manera casi “enfermiza” que cada foto sea un reflejo de nuestra forma de ver las cosas, de nuestros pensamientos, en definitiva menos unido al tipo de cámara que usamos y más cercano a nuestra forma de ver las cosas: única. Porque en el fondo esa es la clave, en mi opinión: somos únicos y podemos reflejarlo en nuestras imágenes. Eso sí: será un duro trabajo ;-)
14 Agosto 2010 | Publicado por Juan Luis Polo
El sueño de la foca. Santander, 2010 – Nikon D3s, Nikkor 70-300 VR, ISO 1100, f7.1, 1/100
¿Con qué sueñan las focas? Un paseo sin pretensiones por el mini-zoo de la Magdalena en Santander es una ocasión para conseguir una foto de cualquiera de los animales que residen en él (cada vez menos variedades). En concreto esta es una foto cazada con un teleobjetivo, en el momento que la foca está sesteando y flotando en el agua.
No son fotos difíciles de conseguir, más bien es cuestión de estar en el momento oportuno y tener la cámara dispuesta para disparar a buena velocidad y en la medida de lo posible, pre-enfocada sobre el motivo que nos interesa. El agua convertía la foto en algo especial, al siluetear la cabeza de la foca.
¿Soñarán con algo? ;-)
6 Agosto 2010 | Publicado por Juan Luis Polo

La última entrada que había hasta hoy publicada en este blog es de hace más de dos meses, en concreto del 26 de mayo. Sin embargo tiempo más atrás, en concreto el 24 de abril, la carretera que ilustra esta entrada en Guadalajara, estuvo a punto de dejarme sin volver a escribir nunca más nuevas páginas en mi vida.
Me gusta la bicicleta desde que monté en ella por primera vez hace más tiempo del que soy capaz de recordar y practico el ciclismo de manera regular, en carretera y en montaña. El día 24 salí como un día más de fin de semana a recorrer 50 km en la mañana de ese día. Y cuando apenas me quedaban 4 km para llegar a mi destino, mi memoria no es capaz de recordar nada más de ese viaje. Mi siguiente recuerdo fue despertarme en una cama de la UCI del hospital Universitario de Guadalajara, postrado y con suficientes lesiones como para que los meses siguientes los pasase muy entretenido, tratando de recuperarme.
Para alguien que jamás ha tenido un accidente, saborear esa situación es la experiencia más intensa que pueda imaginar. Después de varios días en la UCI y varios más hospitalizado en planta, me dieron un alta médica condicionada a seguir un exhaustivo plan de vigilancia médica por especialistas, para no dejar ningún aspecto de mi recuperación al azar. Comenzaban días de dolores intensos y pertinaces, calmantes de los más variados sabores, pruebas médicas consecutivas y la esperanza de recuperar mi perdida vitalidad. Vaya por delante que todos los especialistas médicos han sido unánimes: he tenido mucha suerte. Con una caída como la que sufrí la consecuencias podrían haber sido tremendas. Sin embargo salí bien parado con varias lesiones a las que sólo les hará falta tiempo para que cicatricen.
Mi familia… si hay alguien que ha sufrido en primera persona los momentos más trágicos, entre ellos tener que hacer frente a las noticias sobre mi diagnóstico, tan grave en los primeros momentos, ha sido mi familia. Ellos son con diferencia mi parte más fuerte, la que me hace ser como soy, la que hace que cada día merezca la pena ser disfrutado de manera contundente. Nunca podré compensarles por lo que han pasado. Nada habría sido igual sin ellos.
Y ahora a seguir hacia adelante, con las cosas que me siguen ilusionando, como es compartir lo poco que sé sobre fotografía en este espacio camino ya de su tercer aniversario, tan querido para mí por la magnífica aportación de las personas que lo visitáis. Gracias a todos los que me leéis porque lo creáis o no, formáis parte de las razones poderosas que me han hecho seguir hacia adelante, sin pensar ni por un momento más en lo que ocurrió.
Tiempo de “volver al trabajo” de alimentar éste y otros espacios con fuerzas renovadas. Nos leemos ;)
26 Mayo 2010 | Publicado por Juan Luis Polo
Mirando las torres Petronas desde abajo. Kuala Lumpur, Malasia 2007- Canon EOS-1Ds Mark II, EF 17-40L, ISO 125, f11, 1.3s, trípode
Tuve la oportunidad de viajar a Malasia durante una semana en 2007. Un viaje que en términos generales disfruté poco, por el hecho de estar organizado como fam-trip bastante limitado y muy orientado a dar a conocer los lugares más comerciales de Malasia. Tal vez por eso mi percepción del país no fue todo lo favorable que podría haber sido. Me pareció falto de personalidad, comparado con otros países asiáticos que he visitado.
Entro los lugares más fotogénicos de los que recorrí destacaría Kuala Lumpur. La capital famosa hasta la saciedad por las torres Petronas, que durante un tiempo tuvieron la etiqueta de ser las más altas del mundo. En general la capital es muy “civilizada”, muy adaptada al gusto de los viajeros occidentales y llena de lugares para comprar, relajarse y disfrutar de la gastronomía.
Las torres Petronas sobre el centro comercial – Canon EOS-1Ds Mark II, EF 17-40L, ISO 125, f11, 3.2s, trípode
Tener la oportunidad de recoger las torres en los mejores momentos del día, tal vez fue una de las situaciones que destacaría de aquel viaje. Para la ocasión viajé con el trípode, sabiendo que para traer determinas fotos sería imprescindible. Y el otro tema a tener en cuenta en un viaje a estos destinos, es tener la posibilidad de disponer de tiempo para poder dedicarlo a conseguir las fotos en los momentos que nos interesan, asignatura pendiente de la mayor parte de viajes, si no lo tenemos en cuenta al organizarlos. En términos generales, la experiencia de fotografiar las Petronas fue muy gratificante y destacaría la absoluta seguridad que se respiraba a pesar de llevar todo el equipo encima y estar en lugares públicos.
En Flickr | Malasia a fondo
24 Mayo 2010 | Publicado por Juan Luis Polo
La bóveda fantástica. Leeds, Inglaterra, 2009 – Nikon D700, 14-24 f2,8, ISO 1600, f8, 1/320
¿Por qué deberíamos concentrarnos más en nuestra capacidad y menos en nuestro equipo? Cuando se es aficionado a la fotografía, tarde o temprano uno se ve atraído por el más potente de los cantos de sirena: la necesidad de comprar, renovar o ampliar nuestro equipo fotográfico. Es la típica situación en la que “él que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Pero leyendo el artículo que publica Steve Berardi en PhotoNaturalist uno vuelve a reflexionar sobre cuanto de necesario es el nuevo equipo, tan atractivo siempre, para consolidarnos como un buen fotógrafo. El autor desgrana unos puntos sobre los que argumenta el título de partida:
1.- La visión es mucho más importante que el equipo:
¿No os ha pasado que alguien vea una foto nuestra y diga “vaya cámara que tienes”? Es frustrante hasta cierto punto que alguien vea una foto nuestra y se fije en la cámara, o piense sobre ella, antes que la verdadera habilidad tras una imagen bien realizada, que no es otra que la visión del fotógrafo capaz de hacer posible la foto. La cámara sólo estaba allí para permitirnos plasmar nuestra visión.
2.- Menos equipo significa menos peso en la espalda:
No sé cuál será vuestra experiencia, pero la mía es que cada año que pasa, menos peso es mejor. El problema de cargar con los fantásticos objetivos que las marcas nos venden como imprescindibles para conseguir esta o aquella imagen, es indudablemente que suelen ser los más pesados y los más caros. Sin embargo, otro mundo es posible: probad a salir con una cámara y un sólo objetivo. Es sorprendente lo poco que nos limita la mayor parte de las veces
3.- Un importante ahorro de dinero:
No me gusta entrar en este terreno, porque soy de la opinión de que cada uno es libre de gastar el dinero en aquello que le place. Dicho esto, es verdad que la fotografía, sobre todo la basada en las marcas principales y sus equipos reflex, son un pozo sin fondo a la hora de gastar.
4.- Nos obliga a sacarle todo el partido al equipo que ya tenemos:
Esto es clave: todo el equipo nuevo que compremos no suplirá ni una sola de las carencias que tengamos en los aspectos más básicos para fotografiar: visión, composición, comprensión del color… En realidad estos aspectos deben abordarse sin una cámara en la mano. Hay que hacer muchos deberes primero, para que cuando el equipo llegue a nuestras manos le sepamos sacar todo el partido, no sólo a nivel técnico.
Aprender a sacar todo el partido al equipo que tenemos es una asignatura pendiente en muchas ocasiones (y yo me incluyo entre los primeros). Pero mejorar nuestras ideas y creatividad, viendo muchas fotos y analizándolas, es prioritario.
5.- Menos equipo significa que hay espacio para otra cosas:
Si no llevamos tanto equipo fotográfico, ganamos espacio para otras cosas que lo mismo son interesantes llevar…
En fin unas reflexiones basadas en el sentido común más habitual, que conocemos y valoramos, pero sobre el que en ocasiones es conveniente insistir. Aunque sólo sea para que distingamos necesidad real de necesidad inducida por los efectivos equipos de marketing de las marcas ;-)
Vía | PhotoNaturalist